«Avanzan a tientas y jadeantes hacia el lugar donde van a ver
a su Señor, cuando lo han visto, lo besan con tanta humildad cuanto frenesí les
embarga. Unos le besan los pies, muchos otros por debajo de la cola y la mayoría
las partes pudendas».
Walter Wakefield y Austin P. Evans, Heresies of the high
Middle Ages, NY, 1969, p. 254.